26/05/2011 - TELEPREMSA - Opinión - La economía de una derrota

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26/05/2011 - TELEPREMSA - Opinión - La economía de una derrota

Missatge  Montser el Dv 27 Maig 2011, 09:42

TELEPREMSA
Opinión
La economía de una derrota
Publicado 26/05/2011
Manuel Jaén. Catedrático de Economía de la UAL

Han pasado solo siete años desde el “no nos defraudes” que pedían los jóvenes al Sr. Rodríguez Zapatero en 2004 hasta las acampadas en plazas de toda España desde el 15M. Los jóvenes de ese momento se preguntan que ha ocurrido con ese señor que parecía que lo iba a cambiar todo, cuyo primer gesto fue retirar las tropas españolas de la ignominiosa guerra de Irak, y en el que todos tenían depositadas sus esperanzas de un gobierno mejor, más justo, más equitativo y que diese una oportunidad a todos esos jóvenes universitarios o no.

En vez de seguir por esa senda, la economía española ha ido sufriendo un elevado deterioro debido al fuerte desequilibrio en nuestros sectores productivos volcado hacia la construcción y el turismo y, con una participación cada vez menor, de los sectores con alto valor añadido que necesitan una elevada investigación, y por consiguiente, el apoyo gubernamental a través de ayudas a proyectos de investigación universitarios o subvenciones a empresas comprometidas en la investigación tecnológica. Este crecimientos ficticio de la economía, ayudo además, de forma harto demagógica, a bajar impuestos , como el impuesto sobre la renta o suspender el cobro de algunos, tales como el impuesto sobre el patrimonio o sucesiones y donaciones que afectan fundamentalmente a los adinerados.

Además, el auge de la construcción provocó la entrada masiva de emigrantes dispuestos a ocupar los puestos de trabajo que los españoles no querían o despreciaban, a pesar de que en los mejores momentos de apogeo económico el número de parados rondaba los dos millones. Muy al contrario, en vez de tomar medidas para paliar esta falsa euforia, los gobiernos de uno y otro signo se dedicaron a engordar la burbuja inmobiliaria con alguna medida activa, por ejemplo la ley del suelo de 1998, y muchas pasivas, tales como la desaparición de las viviendas de VPO que llegaron a suponer en los años 80 más del 60% de las viviendas construidas y a finales de los 90 no iban más allá del 10%, la falta de vigilancia sobre los precios desmesurados de las viviendas y la falta de vigilancia del Banco de España sobre las concesiones de créditos por la banca a personas insolventes de las que se tenía la seguridad de que no podrían devolver los préstamos hipotecarios. Todos los políticos de ambos signos e incluso muchos economistas profesionales los sabían. La única duda era cuando estallaría y cuáles serían sus repercusiones sobre la economía española.

La inconsciencia o la falta de escrúpulos de nuestros dirigentes impidió hacerle frente a la situación. Posiblemente también influyó que nuestros gobernantes sólo piensan en el corto plazo y en la ocupación del poder por el poder y no en trabajar en pro de la comunidad. Ahora, ya ha quedado demostrado que nuestra economía y nuestros dirigentes no estaban preparados para hacer frente a una situación crítica y que los pocos que auspiciábamos estos resultados económicos no estábamos tan desencaminados.

Ante esta situación, la primera reacción del partido gobernante fue negarla. Su segunda reacción fue adoptar una serie de medidas populistas, cheque bebe, desgravación de 400 euros en el IRPF, ayuda a la compra de automóviles…., que además de no servir para nada esquilmaban las arcas del Estado. Cuando el gobierno ve que no puede seguir negando la mayor, propone y dispone una ayuda de 40.000 millones de euros al sector bancario, precisamente la cara visible de quién había provocado la crisis, llevando a los presupuestos públicos, por primera vez en muchas años, a un déficits presupuestarios de 2 cifras, 13% del PIB.

El gobierno intenta alguna medida de estimulo de la economía implementando los planes de ayuda a los parados de larga duración a través de los ayuntamientos pero se ve frenado por Bruselas y los famosos mercados que le exigen que dé un paso atras y que tome medidas de ajuste duras pues la deuda soberana española es muy elevada, aunque el 80% sea privada. De esa forma, vuelve a improvisar tomando medidas de ajuste absolutamente impopulares y, además, contra un elevado número de sus votantes. Sin embargo, no se le ocurre que se produciría un fuerte aumento de la recaudación si se despertarán esos impuestos dormidos a los que antes hemos aludido o, si se realizarán exacciones sobre las grandes fortunas. Estas medidas contractivas, como cualquier estudiante de primero de macroeconomía sabe, y se están hartando de advertirnos eminencias como Paul Krugman o Joseph Stiglitz, son prociclicas y en consecuencia no ayudan al crecimiento de la economía sino todo lo contrario y, lo que es peor en estos momentos, no ayudan a crear empleo sino que pueden seguir destruyéndolo. De esta forma, como he comentado en más de una ocasión, podemos tener un déficit presupuestario inferior al 3% o incluso superávit presupuestario con una tasa de desempleo del 25% o sea más de 5,5 millones de parados. Yo me pregunto si no es mejor tener menos parados y más déficit.

No olvidemos además la demagogia de este gobierno con la sanidad o la educación. La política de puertas abiertas sin restricciones ha provocado que la sanidad pública esté desbordada con lo que muchos ciudadanos se ven abocados a buscar refugio en la privada, aunque tengan derecho a la pública. Lo mismo ocurre con la educación con escuelas y profesores que no pueden hacer frente a la demanda múltiple que se les plantea.

La población española está muy indignada con la falta de una respuesta adecuada a la crisis sin ningún castigo para los que la han provocado, muy al contrario, han vuelto a obtener elevadísimas ganancias, mientras que para el grueso de la población ha sido toda la carga sin haber tenido nada que ver con ella y que no ha ganado absolutamente nada con ella sino todo lo contrario. Además se ha hartado del cinismo de esa clase política que nos aprieta continuamente el cinturón y, ni por asomo, se le ocurre hacer lo mismo. Como anécdota recordemos el episodio de los parlamentarios europeos que se negaron a bajarse el sueldo o dejar de viajar en Business.

Los españoles de a pié ya no somos capaces de distinguir, por sus acciones, entre un partido de izquierdas y uno de derechas y lo único que hemos dado es un grito de indignación ¡qué se larguen ya!.

Leer aquí: http://www.teleprensa.es/girona-noticia-301896-La-econom26iacute3Ba-de-una-derrota.html
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